23 feb 2010
19 feb 2010
15 feb 2010
Reservado
Acá estoy, no me ves
Yo también te estoy buscando como vos
Con tranquilidad, sin desesperar.
Pero pasan las primaveras,
Y los otoños que es peor
Con el frío me gusta más dormir de a dos.
Y no se cruzan nuestros caminos
Y me pregunto si alguna vez terminará
Esta solitaria recorrida.
Hoy estoy un poco triste
Porque me dio por pensar
Si no habrá algo de mi o algo de vos
Que no nos deja darnos cuenta
Y estamos muy cerca en realidad.
Llego a casa, siempre es igual
No tengo mucho que contar.
No me interesan las noticias
Ni tengo ganas de hablar.
Vos me entendés seguramente
Tampoco te gusta la gente
Que habla, no escucha y miente
Para conseguir lo que pretende.
Como quisiera que ya sucediera
De ese modo perfecto, todo ideal
Como tiene que pasar.
Y que el mundo se detenga
En el mejor lugar.
Todo el tiempo veo lugares y momentos
Que podríamos disfrutar.
Tengo ganas de mostrarte mis rincones favoritos,
Prestarte películas y libros,
Que te pruebes mi ropa
Y me cuentes vida y obra.
Todo, todo.
No me interesa perder el tiempo
En amores pasajeros imposibles
O sin futuro duradero
Estoy reservandome para vos.
Quiero que lo sepas, mi amor
No me interesa nadie más.
No importa si no lo entienden los demás
Cuando prefiero pasar de situaciones
En las que otros quisieran estar.
Y si estás ahora mismo escuchando
Y si te pasa algo parecido
Y hoy te despertaste un poco mal
La espera se prolonga por demás.
Quiero que sepas que el día va a llegar
Y cuando llegue, será tan natural
Que no habrá nada que aclarar
Sólo mirarnos, sonreír, y empezar.
23 dic 2009
18 dic 2009
16 dic 2009
15 dic 2009
8 dic 2009
25 oct 2009
Hablaba y hablaba...

Max Aub
13 oct 2009
8 oct 2009
La historia del joven celoso

Un día le dijo:
-Tus ojos miran a todo el mundo.
Entonces, le arrancó los ojos.
Después le dijo:
-Con tus manos puedes hacer gestos de invitación.
Y le cortó las manos.
“Todavía puede hablar con otros”, pensó. Y le extirpó la lengua.
Luego, para impedirle sonreír a los eventuales admiradores, le arrancó todos los dientes.
Por último, le cortó las piernas. “De este modo -se dijo- estaré más tranquilo”.
Solamente entonces pudo dejar sin vigilancia a la joven muchacha que amaba. “Ella es fea -pensaba-, pero al menos será mía hasta la muerte”.
Un día volvió a la casa y no encontró a la muchacha: había desaparecido, raptada por un exhibidor de fenómenos.
Henri Pierre Cami
5 oct 2009
Cuento de navidad

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/bradbury/cuento.htm
2 oct 2009
25 sept 2009
19 sept 2009
La chica vudú

Y en su corazón se ensartan alfileres de colores.
Por ojos un par de discos rayados en espiral
que emplea en hipnotizar a una multitud de chicos.
Mantiene en trance profundo a un ejército de zombis.
Entre ellos incluso hay uno que es nativo de Donosti.
Mas también sobre ella pesa una horrible maldición,
pues cuando alguien se le acerca demasiado, es un punzón
cada aguja que se entierra más hondo en su corazón.
16 sept 2009
12 sept 2009
Los dos reyes y los dos laberintos

Jorge Luis Borges.
9 sept 2009
This is Halloween
Life's no fun without a good scare.."
"This is Halloween", Nightmare before christmas
5 sept 2009
El otro yo
Auque no nos sintamos del todo cómodos con su presencia, todos tenemos un "Otro Yo" que nos acompaña en nuestra vida... la clave es reconocerlo y aprender de él, quizas tenga algo que enseñarnos... o quizas sea más parte de nosotros de lo que imaginamos...El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se habia suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas.
Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo."
"La muerte y otras sorpresas", Mario Benedetti
